Herpes Zóster

Popularmente conocido como “culebrilla”, el herpes zóster es una enfermedad causada por el virus varicela zóster, el mismo que provoca la varicela.

El primer contacto con el virus lo tenemos generalmente en la infancia y se manifiesta como una varicela. Tras esto, el virus permanece latente en el cuerpo y puede no causar problemas durante muchos años, pero determinadas situaciones pueden provocar su reaparición en la piel dando lugar al denominado herpes zóster.

Los signos y síntomas podrían incluir los siguientes:

Dolor que dura tres meses o más después de que se haya curado la erupción cutánea del herpes zóster. Se ha descrito el dolor asociado como urente, incisivo y punzante, o bien intenso, sordo y persistente.

Sensibilidad al tacto suave. A menudo, las personas con la enfermedad ni siquiera pueden soportar el contacto de la ropa con la piel afectada.

Picazón y entumecimiento. Con menor frecuencia, la neuralgia posherpética puede provocar una sensación de picazón o entumecimiento.

Cuándo debes de acudir al médico:

Consulta con un médico ante el primer signo de herpes zóster. A menudo, el dolor comienza antes de que notes un sarpullido.

Cómo se trata:

Por lo general la enfermedad desaparece espontáneamente en una o dos semanas. En personas mayores puede ser necesario un tratamiento con fármacos antivirales.
Para mayores de 50 años y con prescripción médica, está disponible en España desde octubre de 2014 una vacuna para la prevencón del herpes zóster.